El último verano había sido extraordinario. Sol, playa y muchas risas. Se trata de un grupo de amigos donde el humor nunca falta. Ni tampoco la mala leche. Raquel, David, Isma, Luis, Cristian y Guillermo, junto a la simpar Elisabeth Macías, han pasado un agosto repleto de burlas y aguda ironía. Tras una propuesta de viaje frustrado, Luis propone algo a modo de broma. Ante la costumbre de meterse sarcásticamente unos con otros, cada vez que alguien lance una "puya" deberá poner una moneda en una hucha con la que pagar las vacaciones del próximo verano. Evidentemente, nunca se compró esa hucha, pero cada vez que alguien cometía una burla, realizaba el gesto simbólico de meter una moneda acompañado de la correspondiente onomatopeya: "clink".
Con el paso de los meses, la palabra Clink era la más utilizada entre el grupo de amigos.
Con el paso de los meses, la palabra Clink era la más utilizada entre el grupo de amigos.


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