domingo, 12 de abril de 2009

El origen de una idea.

La noche comenzaba a agonizar en las primeras horas de un domingo como otro cualquiera. El aburrimiento y el cansancio se acumulaban en cada uno de los seis amigos. Uno de ellos, Ismael Núñez, tumbado sobre la cama, se sentía tan cansado que apenas tenía fuerza para mover un dedo. Ello dio pie a una absurda ocurrencia: "Si algún día alguien me da una paliza", dijo, "me basta con poder mover un solo dedo. Ese gesto significará que quiero que se contrate a un sicario para que encuentre a quien me atacó y me vengue". Un comentario absurdo que, sin embargo, provoca las risas de los presentes. Al día siguiente todavía se daba vueltas al tema. "¿Se podría hacer un corto sobre esto?", preguntó.
Entre los presentes estaba David Medina, guionista aficionado y antiguo miembro fundador del grupo La Maraña, al que le faltó tiempo para coger el testigo. Antes del medio día ya había dado forma a una historia y la broma sobre hacer un cortometraje se había convertido en realidad. Esa noche, reunidos Raquel Macías, David Medina, Ismael Núñez, Luis Vallespín, Guillermo Vázquez y Cristian Borrego, se sentaron las bases de Clink.

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