Negocios es un antiguo proyecto de David Medina. De hecho, proviene de la época en la que este perteneció a La Maraña. Por eso, cuando lo presentó a sus compañeros de Clink un aroma a nostalgia envolvía la presentación. La historia, cuyo argumento no ha trascendido, ha gustado en la cúpula de Clink logrando tener prioridad por delante de los llamados mini-cortos.
El rodaje se desarrolla íntegramente en interiores, para lo que se recurre de nuevo a la ayuda de Sergi Vericat. Gracias a él se dispone de unos escenarios amplios y adecuados a la acción, aunque la iluminación no termina de ser del agrado de Medina.
Con estructura casi teatral y mínimos requisitos, el rodaje se realiza en una sola noche, estando compuesto por tan solo tres actores: Ismael Núñez en el papel de Lobo, Luis Vallespín como el jefe y Cristian Borrego en el rol de vendedor. Con el fin de poderse dedicar mejor a tareas de dirección, David Medina decide no interpretar ningún papel, haciéndose cargo, junto a Raquel Macías, de las cámaras.
Para esta película, Clink aprueba la compra de nuevas pistolas que añadir a la ya amplia armería existente.
Pese a algunas limitaciones interpretativas inevitables, la dirección de Clink queda gratamente satisfecha con el resultado. Según algunas opiniones, Negocios es la obra de Clink que mejor ritmo y tensión impone hasta la fecha.
Pero no todo son buenas noticias. Antes del inicio del rodaje se produce una tensa situación propiciada por Cristian Borrego, que comienza a demostrar que su relación con el resto de la futura asociación se está deteriorando.
El rodaje se desarrolla íntegramente en interiores, para lo que se recurre de nuevo a la ayuda de Sergi Vericat. Gracias a él se dispone de unos escenarios amplios y adecuados a la acción, aunque la iluminación no termina de ser del agrado de Medina.
Con estructura casi teatral y mínimos requisitos, el rodaje se realiza en una sola noche, estando compuesto por tan solo tres actores: Ismael Núñez en el papel de Lobo, Luis Vallespín como el jefe y Cristian Borrego en el rol de vendedor. Con el fin de poderse dedicar mejor a tareas de dirección, David Medina decide no interpretar ningún papel, haciéndose cargo, junto a Raquel Macías, de las cámaras.
Para esta película, Clink aprueba la compra de nuevas pistolas que añadir a la ya amplia armería existente.
Pese a algunas limitaciones interpretativas inevitables, la dirección de Clink queda gratamente satisfecha con el resultado. Según algunas opiniones, Negocios es la obra de Clink que mejor ritmo y tensión impone hasta la fecha.
Pero no todo son buenas noticias. Antes del inicio del rodaje se produce una tensa situación propiciada por Cristian Borrego, que comienza a demostrar que su relación con el resto de la futura asociación se está deteriorando.

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