Lo estábamos esperando. Tras la buena acogida que había tenido teníamos ya ganas de ver el penúltimo proyecto de Clink del año. No siempre es fácil matar es, posiblemente, su mejor película hasta la fecha. Ciertamente, los detalles están más cuidados, la interpretación de Gilbert es muy acertada y los problemas de sonido registrados en anteriores cintas se han eliminado gracias a la escasez de diálogos. Una correcta fotografía y una excelente elección de localizaciones y banda sonora hacen que hayamos disfrutado de esta película como nunca.
Ahora, con el listón tan alto, estamos deseando el estreno de 40.

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